En este preciso instante que comienzo a relatar una experiencia inolvidable, me doy cuenta de que no recuerdo en absoluto ni el cuando ni el por qué me surgió la idea de embarcarme en la aventura del homenaje a los 101.
Creo que fue a finales del año pasado. La oportunidad de acercarme a nuevos retos de este maravilloso deporte se traducía en un increíble abanico de posibilidades, sobre todo una vez que "me lo empecé a creer".
Total, que después de haber establecido MMP con 01:26:30 en la Media Maratón de la Base 7 días antes, me planté con la familia en la siempre pintoresca y mágica ciudad de Ronda, cuna de la competición de ultrafondo por excelencia ("Ultra-" prefijo que significa "más allá de"´o "más que").
En este caso, se disputaba el VIII Homenaje que la ciudad de Ronda le brinda a la Legión por la organización de los 101 km. Existía la posibilidad de competir en una de las 4 modalidades disponibles, BICI DE MONTAÑA, DUATLÓN, MARCHA CORTA 21 KM. y ULTRAMARATÓN 45 KM.
Aunque desaconsejado por Matraca con respecto a ésta última, debido a la cercanía de la Media Costa de la Luz, elegí el desafío de la Ultramaratón.
Un pequeño cambio de planes con respecto a los objetivos de la temporada, y a disfrutar de lo que queda hasta el verano.
El viernes por la tarde-noche arribamos al hotel en la calle Real de Ronda. Mucho ambiente por las calles del centro, como era de suponer. Como ya me habían enviado el dorsal a casa, y la salida en la Alameda del Tajo estaba cerca del hotel, el sabádo por la mañana desayuné con tranquilidad para estar en el sitio media hora antes de la salida.
Al acercarme a la Alameda, pude ver la concentración de ciclistas que se apiñaban a lo largo de la avenida en impaciente espera por dar las primeras pedaladas por la Serranía de los Bandoleros.
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| Esta compañera me "robó" una de las fotos del Diario de Ronda |
Mientras salían los ciclistas, me di una vuelta por si veía a los otros dos compañeros del club que también competían en la Ultramaratón, Aníbal Andrade y David Ruiz-Henestrosa, pero no los encontré. A quién si me crucé fue a Pedro del Zebulón, con varios Zebulones que lucían una camiseta que habían creado expresamente para la carrera.
El speaker se empieza a marcar coreografías para animar a lo ansiosos marchadores. A botar, a botar!!! decía el nota. 5 minutos y salimos.
Un único objetivo a cumplir: acabar. 45 km. por delante. Salida multitudinaria donde es difícil avanzar, subida por Calle Espinel entre los aplausos y ánimos de los rondeños. Decidí tomarme la carrera como 9 cincomiles (consejo del blog de David "Rendirse Jamás"). Hay ganas en el ambiente. Mucho jolgorio y palmas del respetable. Antes de abandonar Ronda escucho: "adiós, Roteño", era David, compañero del club que estaba esperando a Aníbal (contribuyendo en ese momento al crecimiento de los árboles).
Aprovecho el encuentro y voy con ellos. El primer 5000 lo marco en 30:04. Primer avituallamiento y accedemos a un carril estrecho con huertos a sus orillas. Pasamos por una finca con un criadero de cerdos y dice el Aníbal: "Mira, acabamos de pasar por la Encina".
Muchos grupos avanzan juntos. Aníbal, David y un servidor vamos comentando los detalles de la carrera, previsiones, etc. Pasamos junto a la vía del tren y afrontamos un tramo que coincide con el trayecto del 101 km. El segundo 5000 en 28:09, aún falta mucho.
Llegamos al primero de los cuatro controles de carrera. Seguimos yendo frescos y tras el avituallamiento del control me despego con un ritmo un poco más rápido que el primer 10000. Sopla el viento de cara y nos adentramos en la zona difícil de la prueba. Carriles estrechos y pedregosos y un ligero ascenso de algo más de 1,5 km.
El 3º 5000 me sale a 28:10 sin mayor dificultad. Las cuestas aún las subo al trote, preguntándome si luego me pasaría factura dicha imprudencia. Los avituallamientos se suceden cada 4-5 km. y en todos ellos me hidrato convenientemente.
Antes de llegar al km. 20 llego a la dificultad máxima del recorrido, una montaña que comienza con un estrecho sendero pero que hay que subir andando. A medida que se inclina la ladera ya no hay sendero, sólo roca y matojos que, unidos al fuerte viento de cara, hacen un infierno el avance.
En la cima de la montaña, 2 voluntarios conforman el 2º control de carrera. Comienza el descenso y aquí mi "pero" de la carrera.
Voy detrás de un grupo de dos corredores que me ralentizan la marcha, pero ni me dejan adelantar ni les pido paso, aunque a 50 metros tenía otro grupo más nutrido con el que podría haber ido. Pues bien, 1 voluntario nos dice que si seguimos a los que van bajando no tendremos pegas, que no nos perderemos. Pero es que no había ni sendero ni marcas, y, me dejo guiar por uno del extinto chapín Jerez que se desorienta y acabamos él, yo y otros cuantos al borde de una pared casi vertical. Los que venían detrás nos advierten que demos la vuelta que hay un sendero que baja...
Total, que perdí unos 5 minutos y me comí unos metros de más. Todo el trabajo del ascenso al garete. Me vine abajo por momentos, no sólo anímicamente, sino en forma de cansancio repentino. Cuarto 5000 en 30:47 (antes de la cima).
Es el punto más lejano a Ronda, ahora comienza el trayecto de vuelta. La subida del km. 21-23 aún la hago al trote. Es una parte del circuito que coincide con el recorrido de BDM, los cuales también llevan un buen tute en las piernas. En el ascenso le dice un ciclista al otro: "Quillo hermano, que nos adelanta uno a pie..."
5º cinco mil en 39:06, por el efecto "lost in the mountain". Chispea a ratos y ya casi no hay grupos, sólo héroes en solitario que cuentan los kilómetros restantes. A partir del km. 28 empiezo a regular por imperativo corporal. Cuestas a pie y descensos sin castigar las piernas.
Me duelen las plantas de los pies del terreno irregular. 29:14 el 6º 5000. Se hacen más largos los kilómetros. Adelanto y me adelantan. Veo las caras de los compañeros/as de aventuras e intento averiguar qué piensan, nadie habla. Sólo los ciclistas, que en las bajadas te avisan del lado por el que te van a adelantar. Uno de ellos me saluda, aunque no logro reconocerlo.
En uno de los avituallamientos me parece ver al Tempranillo detrás de un árbol, pero sería un espejismo fruto del cansancio. Llegamos al 3º punto de control donde nos animan: "Venga, sólo 13 km. y casi todo llano".
Éstos me parecen eternos. Me pesan las piernas y por mucho que beba sigo sediento. 31:31 el siguiente 5000. Camino de Ronda alterno el trote con la marcha rápida. Me empiezo a preguntar cosas sin sentido, que no viene al caso mencionar. Los carriles se amplían y empiezo a ver Ronda en la lejanía. 32:34 en los 5000 que completan 40 km.
Bajada de entrada al pueblo por la parte del Supersol, y 4º control de carrera, que nos lleva bordeando un residencial con cuesta incluida para entrar por la parte vieja en Ronda de nuevo. Poco puedo correr a estas alturas, ya que más me da un minuto más que uno menos. Paso junto a mi hotel y enfilamos la última cuesta, casi nada, empedrada y enrevesada bajo el bello arco de la foto:
Un único objetivo a cumplir: acabar. 45 km. por delante. Salida multitudinaria donde es difícil avanzar, subida por Calle Espinel entre los aplausos y ánimos de los rondeños. Decidí tomarme la carrera como 9 cincomiles (consejo del blog de David "Rendirse Jamás"). Hay ganas en el ambiente. Mucho jolgorio y palmas del respetable. Antes de abandonar Ronda escucho: "adiós, Roteño", era David, compañero del club que estaba esperando a Aníbal (contribuyendo en ese momento al crecimiento de los árboles).
Aprovecho el encuentro y voy con ellos. El primer 5000 lo marco en 30:04. Primer avituallamiento y accedemos a un carril estrecho con huertos a sus orillas. Pasamos por una finca con un criadero de cerdos y dice el Aníbal: "Mira, acabamos de pasar por la Encina".
Muchos grupos avanzan juntos. Aníbal, David y un servidor vamos comentando los detalles de la carrera, previsiones, etc. Pasamos junto a la vía del tren y afrontamos un tramo que coincide con el trayecto del 101 km. El segundo 5000 en 28:09, aún falta mucho.
Llegamos al primero de los cuatro controles de carrera. Seguimos yendo frescos y tras el avituallamiento del control me despego con un ritmo un poco más rápido que el primer 10000. Sopla el viento de cara y nos adentramos en la zona difícil de la prueba. Carriles estrechos y pedregosos y un ligero ascenso de algo más de 1,5 km.
El 3º 5000 me sale a 28:10 sin mayor dificultad. Las cuestas aún las subo al trote, preguntándome si luego me pasaría factura dicha imprudencia. Los avituallamientos se suceden cada 4-5 km. y en todos ellos me hidrato convenientemente.
Antes de llegar al km. 20 llego a la dificultad máxima del recorrido, una montaña que comienza con un estrecho sendero pero que hay que subir andando. A medida que se inclina la ladera ya no hay sendero, sólo roca y matojos que, unidos al fuerte viento de cara, hacen un infierno el avance.
En la cima de la montaña, 2 voluntarios conforman el 2º control de carrera. Comienza el descenso y aquí mi "pero" de la carrera.
Voy detrás de un grupo de dos corredores que me ralentizan la marcha, pero ni me dejan adelantar ni les pido paso, aunque a 50 metros tenía otro grupo más nutrido con el que podría haber ido. Pues bien, 1 voluntario nos dice que si seguimos a los que van bajando no tendremos pegas, que no nos perderemos. Pero es que no había ni sendero ni marcas, y, me dejo guiar por uno del extinto chapín Jerez que se desorienta y acabamos él, yo y otros cuantos al borde de una pared casi vertical. Los que venían detrás nos advierten que demos la vuelta que hay un sendero que baja...
Total, que perdí unos 5 minutos y me comí unos metros de más. Todo el trabajo del ascenso al garete. Me vine abajo por momentos, no sólo anímicamente, sino en forma de cansancio repentino. Cuarto 5000 en 30:47 (antes de la cima).
Es el punto más lejano a Ronda, ahora comienza el trayecto de vuelta. La subida del km. 21-23 aún la hago al trote. Es una parte del circuito que coincide con el recorrido de BDM, los cuales también llevan un buen tute en las piernas. En el ascenso le dice un ciclista al otro: "Quillo hermano, que nos adelanta uno a pie..."
5º cinco mil en 39:06, por el efecto "lost in the mountain". Chispea a ratos y ya casi no hay grupos, sólo héroes en solitario que cuentan los kilómetros restantes. A partir del km. 28 empiezo a regular por imperativo corporal. Cuestas a pie y descensos sin castigar las piernas.
Me duelen las plantas de los pies del terreno irregular. 29:14 el 6º 5000. Se hacen más largos los kilómetros. Adelanto y me adelantan. Veo las caras de los compañeros/as de aventuras e intento averiguar qué piensan, nadie habla. Sólo los ciclistas, que en las bajadas te avisan del lado por el que te van a adelantar. Uno de ellos me saluda, aunque no logro reconocerlo.
En uno de los avituallamientos me parece ver al Tempranillo detrás de un árbol, pero sería un espejismo fruto del cansancio. Llegamos al 3º punto de control donde nos animan: "Venga, sólo 13 km. y casi todo llano".
Éstos me parecen eternos. Me pesan las piernas y por mucho que beba sigo sediento. 31:31 el siguiente 5000. Camino de Ronda alterno el trote con la marcha rápida. Me empiezo a preguntar cosas sin sentido, que no viene al caso mencionar. Los carriles se amplían y empiezo a ver Ronda en la lejanía. 32:34 en los 5000 que completan 40 km.
Bajada de entrada al pueblo por la parte del Supersol, y 4º control de carrera, que nos lleva bordeando un residencial con cuesta incluida para entrar por la parte vieja en Ronda de nuevo. Poco puedo correr a estas alturas, ya que más me da un minuto más que uno menos. Paso junto a mi hotel y enfilamos la última cuesta, casi nada, empedrada y enrevesada bajo el bello arco de la foto:
Ya en la avenida principal, consumo la mínima gasolina de mis músculos en atravesar la calle a buen ritmo bajo los aplausos de los transeúntes. Este es el mejor momento. He llegado, te están mirando, no eres nadie pero ahora lo eres todo... Sí, sí, este es mi deporte. Oigo música, palmas, voces y respiro el dulce aroma de la meta, ni primero ni último... sólo la meta.
Entro con un tiempo de 04:49:45, a 06:17 de media. Según Garmin, 46080 metros. Puesto en la general el 96 de 671 llegados, y el 25º de mi categoría (Masculino de 18 a 34 años).
Sin tiempo de esperar la cola del bocadillo, recojo mi medalla finisher, la mochila y me voy con la familia que me está esperando a comer del tirón para reponerme del esfuerzo. Siguen entrando corredores en meta mientras almorzamos, y de camino al hotel me encuentro con Aníbal y David: "Mira el tío, duchao ya y todo..." Que va, que va.
Intercambio de impresiones, destacando la jugarreta de la montaña, y al hotel para sesión de baño. Aníbal hizo 05:39:15, en su terreno favorito, y David no aparece en la clasificación, pero creo que llegaron juntos.
Por la tarde dando un paseo por la Alameda nos encontramos con Pedro del Zebulón, comentando que le fue genial en la marcha corta (acabó el 45º), y que los 200 primeros de la marcha larga obtenían reserva de plaza para los 101 km. Jajajaja, bueno, al menos sé que la plaza la tengo.
Bueno, a día de hoy sigo esperando que cuelguen las fotos de la carrera. Por cierto que el perfil de nuestra prueba fue el siguiente:
CUADERNO DE NOTAS
1. La recuperación está siendo buena, por lo que creo que estaré bien para la media Chipiona-Rota.
2. No hablaré de política que bastante cabreado ando ya con el tema (Por cierto, Juanpex, felicidades, jejejeje).
3. Enhorabuena a Javi Mañas que, a pesar de sufrir pinchazo en el isquio, concluyó con 03 h 17 m la maratón de Barcelona, mejor marca personal.
4. A ti también, Abuelo Runner, enhorabuena, que tú haces doblete que corriste la de Sevilla.
5. Un recuerdo para el abuelo de Matraca que falleció el viernes. Bonito homenaje que le brinda en su blog. Descanse en paz.
6. Suerte a Antoñito Morales con su preparación del 101, a Pingüina con su Maratón de Madrid, a Caste con Madrid, también, en fin, a todos esos que seguís dándolo todo por un sueño realizable.
7. ¿Alguien sabe algo de Charlie?
8. Hoy soy más del Milan que nunca.
Esperando que una entrada tan larga no os aburra, me despido hasta la próxima ocasión... Ay, bandoleraaaa!!!
LEÓN DE LA ISLA
Entro con un tiempo de 04:49:45, a 06:17 de media. Según Garmin, 46080 metros. Puesto en la general el 96 de 671 llegados, y el 25º de mi categoría (Masculino de 18 a 34 años).
Sin tiempo de esperar la cola del bocadillo, recojo mi medalla finisher, la mochila y me voy con la familia que me está esperando a comer del tirón para reponerme del esfuerzo. Siguen entrando corredores en meta mientras almorzamos, y de camino al hotel me encuentro con Aníbal y David: "Mira el tío, duchao ya y todo..." Que va, que va.
Intercambio de impresiones, destacando la jugarreta de la montaña, y al hotel para sesión de baño. Aníbal hizo 05:39:15, en su terreno favorito, y David no aparece en la clasificación, pero creo que llegaron juntos.
Por la tarde dando un paseo por la Alameda nos encontramos con Pedro del Zebulón, comentando que le fue genial en la marcha corta (acabó el 45º), y que los 200 primeros de la marcha larga obtenían reserva de plaza para los 101 km. Jajajaja, bueno, al menos sé que la plaza la tengo.
Bueno, a día de hoy sigo esperando que cuelguen las fotos de la carrera. Por cierto que el perfil de nuestra prueba fue el siguiente:
CUADERNO DE NOTAS
1. La recuperación está siendo buena, por lo que creo que estaré bien para la media Chipiona-Rota.
2. No hablaré de política que bastante cabreado ando ya con el tema (Por cierto, Juanpex, felicidades, jejejeje).
3. Enhorabuena a Javi Mañas que, a pesar de sufrir pinchazo en el isquio, concluyó con 03 h 17 m la maratón de Barcelona, mejor marca personal.
4. A ti también, Abuelo Runner, enhorabuena, que tú haces doblete que corriste la de Sevilla.
5. Un recuerdo para el abuelo de Matraca que falleció el viernes. Bonito homenaje que le brinda en su blog. Descanse en paz.
6. Suerte a Antoñito Morales con su preparación del 101, a Pingüina con su Maratón de Madrid, a Caste con Madrid, también, en fin, a todos esos que seguís dándolo todo por un sueño realizable.
7. ¿Alguien sabe algo de Charlie?
8. Hoy soy más del Milan que nunca.
Esperando que una entrada tan larga no os aburra, me despido hasta la próxima ocasión... Ay, bandoleraaaa!!!
LEÓN DE LA ISLA



















